Durante la campaña electoral de 2020, Donald Trump puso de relieve el vigor de la economía estadounidense. También este año la cuestión de la salud económica sigue ocupando el centro del debate, con especial atención a la inflación y a los elevados tipos de interés, que continúan siendo preocupaciones de primer orden para los ciudadanos estadounidenses.
Si el expresidente vuelve a la Casa Blanca, tres temas deberían ocupar un lugar destacado entre sus prioridades económicas:
Rebajas fiscales
Según Richard Stern, de la Heritage Foundation, una reelección de Trump situaría la consolidación de la reforma fiscal en lo más alto de las prioridades. Sin embargo, aumenta la presión para reducir los déficits, sobre todo con unos tipos de interés elevados. Steven Hamilton prevé un compromiso entre las políticas de 2016 y las de 2017. Las guerras comerciales y las rebajas de impuestos seguirán siendo el eje del programa económico de Trump, según Ben Ritz, del Progressive Policy Institute. Subraya que, aunque Trump afirme que ello beneficia a los estadounidenses, podría incrementar la deuda, elevar los costes de financiación y aislar al país en la escena internacional. El delicado equilibrio entre las ambiciones económicas y la realidad financiera se perfila como un reto de primer orden.
Aranceles
En agosto, Donald Trump suscitó el debate al proponer un impuesto del 10 % sobre las empresas extranjeras en Estados Unidos. El objetivo declarado es amortizar la deuda nacional. Actualmente, los aranceles medios se sitúan en el 3,4 %, según la OMC, pero persiste la incertidumbre sobre la relación entre este nuevo impuesto y los aranceles existentes. Marcus Noland, vicepresidente del PIIE, ve en esta propuesta el punto de partida de una potencial «guerra comercial». Expresa su inquietud por un deterioro del sistema comercial internacional y por daños adicionales a la OMC.
En un momento en que los consumidores se enfrentan a una inflación persistente, el aumento de los aranceles podría agravar la situación, provocando una subida de los precios de los productos importados. China sigue siendo una preocupación de primer orden para Trump, lo que acentúa las incertidumbres sobre las relaciones económicas internacionales.
Steven Hamilton, de la Universidad George Washington, subraya las «numerosas incógnitas». Observa que Trump parece centrado en una eventual guerra comercial con China, lo que añade una capa de incertidumbre a las relaciones económicas internacionales. En suma, esta propuesta abre una caja de Pandora de implicaciones mundiales.
Contraataque contra los sectores vinculados al medio ambiente
Bajo la presidencia de Donald Trump, los vehículos eléctricos y los paneles solares corren el riesgo de perder brillo. Pese a la Inflation Reduction Act (IRA), que destinó 370.000 millones de dólares a las energías limpias en el verano de 2022, la administración Trump, según asesores republicanos citados por el Financial Times en noviembre, busca minimizar el impacto de esta iniciativa con el objetivo de «maximizar la producción de combustibles fósiles». Este enfoque suscita inquietud en Ben Ritz, del Progressive Policy Institute, que considera que podría asfixiar a una industria de tecnologías verdes impulsada por la IRA. En sentido contrario, desde el lado conservador, Richard Stern, de la Heritage Foundation, sostiene que «incluso para quienes luchan contra el cambio climático, lo correcto es deshacerse de la IRA». Así, el plan de la administración Biden corre el riesgo, según Stern, de derrochar miles de millones de dólares públicos y privados para sostener tecnologías ineficientes. En resumen, las energías limpias se enfrentan a retos bajo la administración Trump, con intentos de desmantelar las medidas destinadas a impulsar este sector en plena expansión.
Proteccionismo estadounidense: las posibles repercusiones económicas mundiales
Ante el auge del proteccionismo, otros Estados contemplan medidas de represalia, advierte un economista. La US Chamber of Commerce prevé asimismo consecuencias dolorosas a escala de los distritos electorales.
En agosto, Donald Trump suscitó el debate al proponer un impuesto del 10 % sobre las empresas extranjeras en Estados Unidos. Esta medida, en su opinión, permitiría amortizar la deuda nacional y consolidar las rebajas de impuestos de 2017. Pese a unos aranceles medios actuales del 3,4 %, persiste la incertidumbre sobre la relación entre este nuevo impuesto y los aranceles existentes.
Marcus Noland, economista, ve en esta propuesta el punto de partida de una potencial « guerra comercial », y expresa su inquietud por un deterioro del sistema comercial internacional y por los daños a la OMC. Esta propuesta, combinada con una inflación persistente, podría agravar la situación de los consumidores al provocar una subida de los precios de los productos importados.
Por otra parte, una eventual guerra comercial podría repercutir en el mercado de la energía. Desde la guerra con Rusia, Estados Unidos suministra una cantidad significativa de gas a Europa. Una acentuación del proteccionismo por parte de Trump podría llevar a otros Estados a reducir sus compras de energía, reavivando así la crisis energética europea.
En suma, las propuestas económicas de Donald Trump podrían desencadenar un cóctel explosivo de represalias internacionales, abriendo una caja de Pandora de implicaciones mundiales. Las incertidumbres en torno a una potencial guerra comercial y a los cambios en el comercio energético se ciernen sobre las relaciones económicas internacionales.
La economía bajo el signo de la incertidumbre política
El auge actual de la incertidumbre política tiene repercusiones notables en el frente económico, como subraya Christophe Blot. En efecto, la incertidumbre, a menudo amplificada respecto de la realidad, desempeña un papel preponderante en las fluctuaciones económicas, como recuerda Anne-Sophie Alsif. Esta incertidumbre, de persistir, podría comprometer las inversiones y las ambiciones de expansión de las empresas europeas, en particular si Donald Trump lleva a la práctica sus discursos y renuncia a la ayuda militar a Ucrania en nombre del restablecimiento de la paz, como se planteó en Fox News.
No obstante, es crucial señalar que el panorama económico está estrechamente ligado a la evolución política. Mientras Donald Trump se acerca a la nominación y a un eventual enfrentamiento final con el presidente en ejercicio, Joe Biden, cada etapa del proceso, incluido el «supermartes» del 5 de marzo, con un tercio de los estados estadounidenses en juego, tiene implicaciones económicas. En caso de victoria electoral, las propuestas de Trump deberán obtener la aprobación del Congreso estadounidense, lo que añade una capa de incertidumbre sobre el futuro económico. Así, en este contexto en constante evolución, la economía sigue estrechamente entrelazada con la política, creando un panorama complejo de seguir.